Epílogo a un largo viaje
Junio 18th, 2008Cuando era jovenzano hice unos cuantos interraíles de esos. (¡Ya está el abuelo Cebolletas!). El caso es que en el último de los desplazamientos en tren siempre escribía la última entrada de mi diario y siempre la titulé de la misma manera, igual que este artículo.
Mañana vuelo a España, si todo va bien, el jueves me encontraré con Blanca y Diego Yunior y el viernes por la tarde estaré a punto para hacer la oposición.
Y luego, pues de nuevo otro verano de reencuentros y de puestas al día. Dice mi madre que la expo le va a quitar protagonismo al hecho de que el cacahuete vuelve definitivamente a Zaragoza. Yo no creo que sea para tanto, pero si lo dice la Horten…
En fin, explicar lo que siento ahora no es fácil ni placentero. He escrito estos tres años sobre el lado dulce de la vida, ese 50% que no es problema enseñar. Me queda el otro 50% de las riñas y los disgustos, de las peleas, los desencuentros, los fracasos y las lágrimas. De las decepciones y de las puñaladas traperas, y de la soledad. Pero ese no era el tema del blog de este cacahuete. Creo que ha sido divertido y sobre todo ha sido mi cordón con el otro mundo. Me pica la curiosidad de saber cuántas veces alguien ha hecho clik en mi página. Sé de desconocidos para los que yo no soy tanto, ¡qué curioso! Pero un número no cambiará la realidad de todo lo que he disfrutado haciendo esto.
Muchas gracias, Niki, por hacerme un hueco en tu campo de Arachis hypogaea.
Y a ti, lector/a… hasta la vista, flautista.
Quintesencialismo
Junio 16th, 2008http://www.youtube.com/watch?v=RIHsWlVs-9Y
Anoche fuimos al último ensayo del Phantom Regiment… http://www.regiment.org/
Quintesencialismo estadounidense hasta el final.
P.S. El vídeo es de Dillon, el chico mayor de Dana… y la culpa mía por dejarle la cámara.
Esta sí que sí…
Junio 14th, 2008
Anteayer sí que fue la “refinitiva”… última visita a Chicago. Me quedaba pendiente algo de papeleo en el consulado, además de un par de visitas y despedirme de unos buenos amigos. Al final, solo hay fotos de los edificios.
Después de tres años, todavía no había subido a la Torre Sears. Me acuerdo de un libro que tenía de pequeño en el que decían que era el edificio más alto del mundo. Ahora ya no lo es, pues han despertado los gigantes de oriente y esta es solo la más alta de su continente.
Y de lo más alto, abajo de todo. En la playa había estado, pero me dolía no haberme dado un chapuzón. Mi amigo Óscar tenía partido de voleibol… ¡Y no solo él! Usando mi aspergerismo galopante (pero bien llevado) me salieron cerca de 150 canchas instaladas en la playa a tal efecto… así a ojo me salen más de 2000 personas jugando al voleiplaya a la vez!
En fín… con tanto número solo me quedaron ganas del famoso frío chapuzón… tengo fotos de más cerca, pero el régimen se me ha ido a hacer gárgaras en los últimos meses, y ya hemos comentado bastante
Posdata. Me quedan cuatro telediarios en rocfor… os cuento lo poco que me falta en el epílogo.
Girl Scout cookies
Junio 6th, 2008
Y ya que hablamos de acampar y de girl scouts, esta foto de marzo pasado, pero que la guardaba para el momento adecuado. Resulta que desde 1917 , (año 10 antes de la Era S’more) llevan vendiendo galletas para recaudar fondos…
http://en.wikipedia.org/wiki/Girl_Scout_cookie
Y uno resulta que siempre conoce a alguna, y como cuando venían los de la parroquia o los del viaje destudios con los boletos…
Trabajo de campo
Junio 3rd, 2008http://en.wikipedia.org/wiki/Smore
Resulta que la primera referencia escrita a los s’mores se hace en el Manual de las scout girls de 1927. Se trata de una tradición inalienable al hecho de acampar en los Yuesei.
Primero te buscas un palo y lo afilas en un extremo.
Hay que preparar una galleta partida en dos a la que se le pone chocolate en medio. Luego le pinchas un marsmallow, algo que viene a ser casi como los ‘jamones’ de chuchería. Y lo tuestas al fuego hasta que esté al gusto. Hay a quien le gustan quemaditos, pero yo lo prefiero solo dorado y calentito por dentro.
El asado se pone entre la galleta y cuando el chocolate se ha derretido suficientemente, se disfruta. ¡Está bueno! Y parece que el nombre le viene de eso, significa -mamá- que quieres some more, más.
Este fin de semana nos fuimos Dana y yo, con los tres chicos, con una compañera del cole y marido, sus dos hijos y las dos perras. En total, once seres vivos sin contar a las orugas en una caja que nos llevamos de rocfor. Acampamos en Devil´s Lake, Wisconsin, con la sana intención de pracicar lo de los s’mores, dejar que los chicos se oxigenaran y sentarse sin hacer más que asar salchichas y beber cervecitas.
Sin embargo, hubo tiempo hasta para la aventura. Una buena caminata lleva hasta la roca en equilibrio inestable desde la que se ve el lago.
Esta última foto se puede titular “Padre putativo (a la huida)” o simplemente “Agustico en la hierba”. Mejor.
Detroit sin motivo
Mayo 29th, 2008Detroit es uno de esos lugares a los que no se va si no hay una buena razón. Y he de admitir que eso me bastó. Es una de esas excursiones a las que la gente pone esa cara de: ¿en serio?
Por eso escogí al mejor grupo de antropólog@s de campo que pude encontrar en rocfor y nos dimos a la aventura.
Y fue un finde fantástico, no solo por el buen tiempo.
Lo primero, que quede claro, como ciudad, aparte de bastante peligrosa (al menos estadísticamente) Detroit carece del más absoluto interés.
Se salva que el transporte en tren elevado por el centro vale solo 50 centavos y mola mazo, por eso se llama “el muevegentes”.
Detroit debió de tener su época dorada gracias a la industria automovilística, pero eso pasó. Ford, GM y Chrysler (entre otras) siguen teniendo importantes plazas.
Lo que pasa es que quizás Detroit haya producido más éxitos que coches. Como dice mi amigo Víctor, “la mayor fábrica de éxitos musicales de la historia”. Tela.
Visitamos el museo de la Motown, el sello discográfico que lanzó a chopocientas figuras desde el año 59. Para incrédul@s, http://es.wikipedia.org/wiki/Motown
También en Detroit nació la música techno, y este fin de semana había un festival dedicado a tal asunto.
Y algo de perras debieron de llegar, pues posee un museo de arte de lo más completito que se puede ver a este lado del mundo.
Aunque sin duda lo mejor, el grupo de estudiosas a juego con la alfombra de la entrada. Por cierto, que no admiran una obra, sino el panel con los nombres de los benefactores del museo…¿?¿?¿¿!!!
Henry Ford hizo un montón de dineros con eso de la cadena de montaje, y empezó coleccionando planchas antiguas, para pasarse a las estufas y los tractores y terminar comprando edificios representativos por todo su país. Luego los desmontaba y se los llevaba a Dearborn, en donde está la sede mundial de su empresa. Allí nos costó dos mañanas ver dos de sus museos.
Al aire libre está Greenfield Village. Supone una reconstrucción de una típica localidad estadounidense, a base de edificios simplemente antiguos y otros que además de antiguos tienen un especial interés histórico o científico, como la casa de los Heinz (los del kechup), el taller de los hermanos Wright, varias casas y talleres de su contemporáneo Edison, el juzgado en donde Lincoln hizo sus primeros pinitos y hasta la casa en donde él mismo nació.
Además, coincidimos con el fin de semana dedicado a la Guerra Civil (estadounidense, claro) e igual que en Teruel el fin de semana de los amantes, pero aquí en plan “Norte y sur”. Stupendo.
Se ve en la última foto a un grupo de soldados. Eran los figurantes más numerosos, nos contaron que provienen de asociaciones de todo el país que van de festival en festival como el que se viste de baturro para la ofrenda pero luego no se pierde ni una romería. Hicieron una representación de tres o cuatro batallas, muy molón.
Noe y yo nos apuntamos, más por romanticismo de perdedores que por otra cosa con los confederados. Lo que pasa que luego pasamos por la oficina de reclutamiento de la Unión y pagaban más.
Al día siguiente vimos el museo propiamente dicho, con la silla en la que mataron a Lincoln, el coche en el que le pasó lo mismo a JFK, el autobús del follón con Rosa Parks, etcétera, etcétera, etcétera…
Lo último es una casa hecha de aluminio y otros materiales procedentes de aviones que apenas pasó de prototipo, pero casi se convierte en “la casa del futuro”.
Y encima a la salida del museo está el neumático más grande del mundo.
En fin, que no me extraña, con tantas maravillas que barcos con bandera canadiense llenos de novios, novias e invitados quieran cruzar a la otra orilla para venirse a Detroit.
De vuelta hacia casa, paramos en Battle Creek. Me acuerdo por las mañanas, cuando no había nada más que hacer mientras desayunaba y me leía los paquetes de cereales. Kellogg Co. Battle Creek, Michigan. Un lugar mítico como la Motown. (Perdona, Víctor).
El caso es que Cereal City U.S.A. ha cerrado por falta de visitantes… Me quedé sin la foto con Tony, el tigre de los frostis. Una verdadera pena.
Pistas 3, 4 y 5
Mayo 26th, 2008Acertijo
Mayo 25th, 2008Camisetas y más cosas, solo para mí
Mayo 24th, 2008
Hoy hemos tenido cole sin niñ@s, estupendamente, y el almuerzo ha sido una americanada especialmente dedicada a mí y a otras dos compañeras que (simplemente) se cambian de cole. Me han caído unos cuantos regalos sin desperdicio. Dos camisetas, una gorra, el cedé de una famosa banda local, un marco con el juramento a la bandera, un libro artesano de la historia de Rockford y una recopilación de cartas de todo el alumnado de quinto. Mencantan, plis no vale ser crueles…