Ocurrencias
Jueves, Noviembre 29th, 2007Se me ocurre que, aunque este blog es sobre mí, nunca realmente escribo sobre lo que realmente me pasa. La cosa siempre va de las última batallita, sea viaje o locura yanki… Y no es que vaya a cambiar, no… Lo que pasa es que hoy no estoy de humor. Sin embargo, hice una excursión la semana pasada y si no la escribo ahora, se pone mustia y ya no tiene gracia… Es lo que tiene esto del cacahuete, que te atrapa igual seas lector que escritor.
La semana pasada tuvimos un puentecillo de cinco días que los mexicanos llaman ‘día del pavo’. Y Dana y yo nos fuimos a Boston -y alrededores-, hogar de la primera de esas comidas anuales de pavo.
Boston es una ciudad estupenda, una de esas pocas con lo que en Europa empezamos a considerar ‘historia’. En Boston pasaron un montón de capítulos de la revuelta independentista que vio nacer a esta nación, y encima es la tierra de los Kennedy.
Boston, Massachussettss. A ver quién sabe cuántas de esas ‘tes’ y ‘eses’ sobran en la correcta ortografía de la palabra…
El caso… digo que Boston, Massachusetts, y en general Nueva Inglaterra, tienen un montón de casas que hasta un servidor considera antiguas:
Y por si eso fuera poca historia, la ciudad tiene además un museo de arte con ábside románico leridano de categoría ‘toma-ya’.
Tiene, claro, con tanta batalla y tanta historia, cementerios a punta pala. Bastante guapos, la verdad, al menos para el cacahuete.
Y por cuestiones históricas, que no sea… Pocas series hay más históricas que ‘Cheers’. Y allí que nos encontramos con Efrén e Ylde. No estaba Noooooooorrrrrmmm!!
No lejos del centro, se encuentran tanto Harvard como el MIT. Por la primera dio gusto pasear. Y en el último, aunque ya era de noche, qué antiguo proyecto-de-ingeniero no se pasearía por el campus a ver si están de oferta y me convalidan lo que tengo por algo sustancioso… (a Rubén -Llorente- le ha servido hace poco, je, je…) Yo me metí en uno de los edificios… respiré hondo…
Ni que decir tiene que me volví al hotel sin un mísero compensable en Campos.
De lo más interesante, a la par que educativo, fue la visita a Plymouth. Allá tienen montado un museo vivo que representa la colonia inglesa de Plimoth en 1627, siete años después de su fundación. Además, incluye un poblado de los indígenas que se sorprendieron con la llegada del Mayflower.
La colonia está en plena construcción, un día cualquiera. Las mamás cocinan, los hombres terminan un tejado… Los “personajes” hablan en un inglés del XVII, y te tratan como si fueras un visitante de lo más normal. La verdad es que fue fantástico conversar y preguntar sobre “las cosicas de la vida”.
Y aprovecho para contaros que es algo que ya se me había ocurrido a mí. Siempre me ha gustado la historia y hace años que se me ocurrió que sería estupendo recrear un ambiente histórico para ser vivido. Pensaba yo que algo romano iba a ser estupendo, pero me he dado cuenta de que no. Por que si los personajes hablan latín, nadie los va a entender (menos algunos curas, claro). Y si hablan en español moderno (como los indios wampanoag hablaban inglés estadounidense moderno) pues la verdad es que no causa ni la mitad de efecto. Así que tiene que ser algo, se me ocurre, tardomedieval como pronto. Podríamos poner entonces hasta sefardíes, como nota exótica… Lo digo porque oye, está por ahí Juan Luis -no sé si me lee- al que igual algún día le da por hacer decorados “en serio”, y como él sabe de actoreo y eso… Yo pongo la idea y algo de pasta que me lleve de Yuesei. Cacahueter@s, entradas a mitad de precio.
Y, detalle curioso… Justo cuando íbamos a comentar “¡Pero que hacen estos personajes con anorak!” nos damos cuenta que no son personajes sino visitantes, que de todos los tipos tiene que haber.
Si amish o cuáqueras o qué, ni idea.
Y para terminar, solo foticos de faros y playas y mar frío… Por si a Gerar y a Toñincio no se les ocurre de qué protestar.
Posdata. Si alguien echa de menos a JFK y toda su parentela, normal. Pero es que nunca han sido gente de mi agrado, la verdad. Y sigo sin estar de humor.